La Viuda Negra.




La Viuda Negra.



Los sentimientos son pasajeros, son algo tan sutil, que ni te das cuenta de cuánto tiempo duró. El amor no vale nada, son solo palabras vacías que tratan de llenar un corazón débil. El cariño es frágil, se rompe a la primera desconfianza. Todo pasa, al igual que él. Su error lo condenó. No tuve más remedio que acabar con su patética existencia, no valía nada y ella tampoco. Los mate a ambos por traicionarme. Pero ellos no me conocen bien. No saben de lo que soy capaz y se los demostré. Los mate y ahora me siente libre y feliz, me gustó hacerlo. Con ella me divertí, con él lo hice suave, quería disfrutarlo y que viera en mis ojos todo el odio que sentía por su traición, mis ojos de furia fue lo último que vio.

Pensaron que no los descubriría, pero lo hice, dejaron pequeños detalles que fui descubriendo poco a poco pero lo logre, descubrí la traición y eso se paga con sangre. Decía que me quería, que era todo para él, que como yo no había ninguna, que conmigo tenía la paz y tranquilidad que tanto había deseado pero no dudo en hacer lo que ella le dijo en la primera oportunidad.


No iría, jamás iría a ese lugar, ni muerta, por eso los maté a ambos y fue perfecto.

Fue muy fácil acabar con ella, le pedí que viniera a encontrarse conmigo en la plaza que esta frente a la estación central, caminamos, hablamos, discutimos y cuando se dio cuenta, la había llevado a los vagones abandonados de la estación. No había nadie y ya estaba oscureciendo. De mi bolso saque un martillo, era pesado pero con mi rabia no lo sentía, cuando se quedó de espaldas a mí, la golpee en las piernas, quebré sus rodillas mientras gritaba del dolor desesperadamente. Le di un golpe de puño en la cara, con las tijeras que también lleve, le corte la lengua, le corte los parpados y el pelo, cuando destroce completamente sus piernas, con toda mi fuerza le partí el cráneo. La sangre corría y corría, fue algo muy sucio, pero alguien lo tenía que hacer. El esconder el cuerpo era otro tema a resolver.

El odio es el alimento del alma, es más fuerte que el amor y por eso me gusta más. Crece todo el tiempo, se alimenta y se hace más fuerte, es una sensación intensa que te recorre todo el cuerpo. Es vida, te sientes vivo y lo disfrutas. Y yo me alimento de él.

Tener que matarlo fue toda una hazaña, era más grande y más fuerte que yo, difícil lograr un resultado certero y rápido. La agilidad mental y física requería mucho esfuerzo y no podía fallar. Nos encontramos en el Jardín de las Rosas a las seis de la tarde, había mucha gente disfrutando de las últimas horas del sol, pronto anochecería y sería perfecto para mi plan. Tres años de amor no se pueden ir así como así, me decía seguido y yo le creía pero el quería enviarme a ese lugar que sabía que tanto detestaba, decía que era lo mejor para mí, lo mejor para nosotros, nuestra relación dependía de ello. Quería tener hijos y en esas circunstancias no podía. Yo no quería hijos, serian un estorbo de por vida, jamás podría tener tiempo para mis hobbys, mis pensamientos y mis dibujos,  prefiero los animales.

Había comprado un spray de pimienta, conversando lo fui llevando hacia un edificio abandonado, solo lo di el spray en medio de los ojos, reacciono de inmediato, tal cual lo  había pensado, lo golpee con un ladrillo que había llevado en mi bolso, siempre tan precavida con instrumentos rústicos y variados. Lo desmaye, le ate las manos por detrás de la espalda, los pies y lo senté en una silla donde lo volví a atar para asegurarme mejor, le levante la cabeza y lo golpee con su celular. Despertó asustado, me miraba con los ojos hinchados y enrojecidos. Me preguntaba porque le estaba haciendo eso si él me amaba, le dije que eran puras mentiras, que solo se quería deshacer de mi junto con su amiguita barata a quien siempre escuchaba. Siempre supe que ella estaba interesada en él, lo que por supuesto ella desmentía. Él nunca estuvo interesado en ella, yo siempre fui mucho mejor en la cama, le daba todo lo que necesitaba y hasta más, siempre se volvió loco conmigo, le encantaba que me disfrazara pero no soportaba que mi imaginación la cumpliera afuera con otros motivos más violentos. Nunca me comprendió, lo mío siempre fue arte al rojo vivo.

Después de tanto hablar con palabras vacías lo apuñale en el estómago y luego le corte la garganta, mis ojos fue lo último que vio.

Los cadáveres, tremendo problema de difícil solución, qué hacer con ellos, donde esconderlos, muchas preguntas y pocas respuestas. Lo más practico era despedazaros cortarlos en pedazos que pudiera llevar en las bolsas negras que tenía, lograr sacarles toda la sangre para que no anduvieran ensuciando por todo el camino. Limpiar muy bien con desinfectante, quemas las prendas de vestir, llegar a casa y alimentar a los perros con su carne. Los huesos demorarían más pero como soy una artista y lo artesanal es lo mío, el crear adornos con sus huesos fue muy productivo. Los implementos necesarios eran muy afilados y el tiempo aplicado eran de horas pero pude lograrlo, obtuve una muy buena colección de artesanías góticas que lograría vender en el mercado turístico.

Logre deshacerme de ellos, días después sus familias empezaron a buscarlos, a darlos por desaparecidos, le dije a la policía que había discutido con ellos porque había descubierto que eran amantes, estaba segura de que se habían escapado juntos, ellos me creyeron aunque siguieron con la búsqueda por un tiempo. La familia se solidarizó conmigo.

Logre lo que quería, logre ocultar lo que ellos pretendían develar de mi pero no sé por cuánto tiempo más pueda soportar mi estabilidad. Necesito tomar más pastillas, todos ellos están volviendo a mi cabeza, me quieren perturbar pero haré todo lo posible para no decaer, no llegue tan lejos matando a tantos para venir a estropearlo todo ahora. No, no puedo volver a la cárcel de cera, no voy a volver a internarme.

Los fantasmas vienen y van, los veo, me hablan, me preguntan porque los mate, porque hago lo que hago. Mi repuesta es solo una.

Porque me gusta matar.







*Este relato iba a ser parte de una nueva antología pero al final decidí salirme ya que no me gustó el resultado de mi historia.





Comentarios

  1. Tal vez fuiste excesivamente crítica. Tu cuento podría haber funcionado en una antología. Pero si no te gusta, hay varios aspectos que podrían cambiarse. Podría cambiarse lo del martillo pesado, la mujer vengativa podría haberla desmayado de un golpe, tomarla como prisionera. Y hacerse pasar por ella, ya que podría haber cierto parecido.
    Podría tratar de comportarse como la otra, para reaccionar muy mal al ser descubierta.
    Y al final la asesina podría ser una escultora, para ocultar los cuerpos dentro de una escultora. O una arquitecta, para ocultarlos en una obra en construcción. Como en distintas ficciones que he leído o visto en películas.
    Lo de que los familiares de los dos se solidarizen con ella está muy bien. Lo mismo lo de la presencia fantasmal. Podrías agregarle una venganza fantasmal que hagan demostraciones delante de ella, como besarse.
    Esas son las sugerencias para tu relato.

    ResponderEliminar
  2. Muy contundente, Judith.
    Has logrado crear la historia con una tenacidad lúgubre, con mucha cizaña en la venganza.
    Una atroz transformación psicológica la de tu protagonista por la alevosía.
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Está muy bien Judith, estoy con Demiurgo en que eres muy crítica contigo misma.
    Coincidimos en lo de las figuritas en los huesos, qué bueno jajaja!!
    Y seguirá matando... no puede evitarlo.
    Un beso!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Comenta si quieres !

Entradas populares de este blog

Este jueves ....¿¿ un relato o entrevista ??

Este jueves ... un relato: Fanfictions, El Demiurgo, Mara Laira, etc.