Comienza una historia (7). El Altillo.

 "Comienza una Historia (7).

En esta nueva propuesta la actividad consta de escribir en base a un poema, lo que nos inspire puede ser un relato, un poema, una frase, una historia pero que no se extienda demasiado ya que queremos que todos nos lean y no se aburran.

El poema es el siguiente:

En todos los vestidos bordaban Nomeolvides.

18.

Recuerdo la terrible infancia.
Iris, Nidia y yo, inmóviles, bajo el débil sol. O entrando y saliendo de la casa, por años.
Los árboles espectrales, bajo los cuales había piedras con vida; negras, blancas, grises, rayadas, de lomo curvo; les pasábamos la mano, o tocándolas con un tallo, hasta sentir el estremecimiento; abrían un ojo desfalleciente, lánguido, potente sólo por un segundo.
Y desde la casa nos llamaban, nos llamaban, nos llamaban.
La lista infinita de mandamientos y llamados.

Marosa di Giorgio.
Del libro Los papeles salvajes II. Editorial Adriana Hidalgo




El Altillo.

Muchos recuerdos nada agradables tengo de la vieja casa del abuelo.
Mis hermanas y yo aun lo tenemos bien presente.
Nuestros padres nunca quisieron hablar de ello y es que en esa época los secretos eran algo que las familias sabían guardar muy bien.
Pero nosotras lo sabíamos aunque tampoco podíamos decir nada.
La sola idea de pasar por el jardín con esas piedras con formas horrorosas ya eran un mal presagio para una casa tan enorme como aquella.
Pero era solo en un lugar donde la presencia se hacia mas presente.



El altillo era un lugar aterrador, para llegar a el había que pasar por un corredor oscuros, de paredes frías y negras y luego subir una escalera en forma de caracol totalmente oxidada.
Daba pavor llegar hasta allí.
Recuerdo que escuchábamos nuestros nombres, nos llamaban en susurros y a veces en la noche parecían gritos, pero nadie decía nada.

Muchas pesadillas, muchos llantos en la noche.
Una lista interminable de mandamientos que no podía entender.
Solo una vez logre entrar.
Y lo que encontré fue lo definitivo para que dejáramos aquella casa.

¿Por que mi abuelo la tendría allí ?
Nunca obtuve una respuesta.
El cuerpo momificado de mi abuela yacía en su mecedora frente a la ventana con una humeante tasa de te y un largo pergamino en su regazo que decía : Los 10 Mandamientos.



Muchas gracias a Maga por la actividad !

Comentarios

  1. Guau, realmente inspiraba algo siniestro ^^

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  2. waaa... miedoooo
    Me gusto, linda forma de contar las cosas.
    Atrapante.

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  3. Un misterio realmente macabro!!
    Que buen relato Judith!!

    Besote

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  4. Ah, y dicen que los abuelos aportan grandes cosas a nuestras vidas, jaja.

    Excelente, Judith!
    Me alegra que participaras una vez más.
    Disculpa que recién pase a comentar, leí tu texto antes pero se me trancaba la computadora siempre que quería comentar. Creo que es cosa del antivirus :-O

    Besotes!!! Te espero en el próximo :-)

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